no quiero comer eso mama

No llores, era sólo una historia para que te comieras las acelgas, me decía mi madre de pequeño, cuando me negaba a comer algo, siempre me decía que si no lo hacía vendría el hombre del saco a llevarme, y yo siempre lloraba.

Pasaron los años y ya no era un niño asustadizo, no creía en el hombre del saco, eso sólo eran cosas de películas, además, ahora me encantaban las acelgas, no había de que temer, pero aquel día en el telediario dieron aquella noticia, una chica asesinada por su novio, pese a la larga investigación policial, los interrogatorios, los imputados en el crimen no hacían más que reirse de la justicia, daban falsas pistas, cambiaban sus declaraciones…..

Al poco otra noticia era portada en la prensa, un padre había hecho desaparecer a sus dos hijos pequeños, debido a una doble personalidad, la policía se veía impotente, e incapaz de encontrar a los dos pequeños.

Y así todos los días, mujeres maltratadas, niños que sufrían abusos, robos y un largo etcétera de crímenes que no paraban de aumentar, ciertamente hay cosas peores que lo que creemos se esconde en nuestro armario cuando llega la noche.

Llevaba días sin dormir, no podía, tras largos años como instructor en las fuerzas especiales, me veía impotente, todo mi entrenamiento militar desperdiciado, ya que era como tener las manos atadas, y día tras día mi mirada se ensombrecía más, de vez en cuando miraba mi rifle de asalto, un recuerdo que me traje de Afganistán, una preciosidad de arma, tenía un largo arsenal, munición … Ya sabes, ese tipo de cosas que por ser militar nadie investiga o pregunta, todos lo atribuyen a que eres un friki de las armas, si supieran que todo ese arsenal esta operatrivo…

Esa mañana salí a correr, como todos los días, un poco de entrenamiento para seguir en forma, luego como todos los días iría al gimnasio, unas pesas, las clases de kickboxing y kárate, un poco de piscina, comer, baletudo por la tarde bicicleta, tiro en la galería y al sofá, donde me esperaría otra noche en vela, la rutina habitual de cada día, no llevaba más que unos kilómetros cuando pasé por un colegio, cerca de la puerta estaban los típicos macarras vendiendo drogas a los niños, entonces la ví, un pequeño ángel entre tanta basura, no debía de tener más de dos años, jugando, con una sonrisa bastante contagiosa, me quedé parado observándola, me dí cuenta de que un tipo con gabardina andaba cerca de la valla, un padre pensé, pero acto seguido abrió la gabardina para enseñar su cuerpo desnudo a los pequeños horrorizados, fue la gota que colmó el vaso, me acerqué al tipo que seguía contoneándose y riendo, le partí el cuello con el primer puñetazo, fue todo un espectáculo, ver caer su cuerpo flácido al suelo.

Me fuí directo a casa, no por miedo a la policía, ni a que me detuvieran, no podrían, ya nada podrá pararme excepto la misma muerte, cogí todas las armas, las cargué en el coche, saqué todo el dinero del banco y me fuí a mi refugio de la montaña, establecí un perímetro de seguridad, pinché las radios de los cuerpos de seguridad y de las noticias, se haría justicia, llevaría el miedo a todos aquellos que no temen la ley, sería la mano ejecutora de una justicia insuficiente, aquella noche pude dormir, no mucho, me despertó la radio de la policía, un altercado de bandas en un barrio cercano, sonreí, cogí todo lo necesario, esta ciudad necesitaba una buena limpieza y el crimen un castigo.

“Noticias de última hora, se han producido diversos altercados por una fuerza desconocida, varios pandilleros han resultado muertos en un tiroteo, en otra parte de la ciudad, el asesino confeso de la niña desaparecida ha sido hallado destripado en su vivienda, en otra parte de la ciudad el empresario sujeto a investigación por malversación de fondos ha aparecido brutalmente apaleado, la policía investiga los hechos… así mismo ,varias pruebas han aparecido en la comisaría del centro, donde se desvela el paradero del cuerpo de la joven víctima, así mismo, los números de cuenta y dinero malversado, y el paradero del mayor alijo incautado, proveniente de los pandilleros asesinados en otras noticias…”

Si te preguntas quién lo ha echo, he sido yo, si eres de los malos soy tu peor pesadilla, si eres la víctima yo seré tu venganza y la mano de la justicia, ¿que cual es mi nombre? Castle, Frank Castle, aunque me puedes llamar El Castigador.

 

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